Tus oficios, uno por profesión
No una etiqueta. Quien ejerce tres profesiones sale en los tres filtros del directorio, no sólo en el principal.
Para abogados, corredores, peritos y traductores
Un enlace en la bio dice que existes. Tu ficha en transclusion dice quién te habilita el oficio, con qué número y dónde comprobarlo — y sale en el directorio donde la gente busca.
La idoneidad se coteja contra quien la emite
Nada de esto lo rellenas en un formulario: sale de las mismas tablas que alimentan el directorio y el buscador, así que lo que se ve aquí es lo que se ve allí.
No una etiqueta. Quien ejerce tres profesiones sale en los tres filtros del directorio, no sólo en el principal.
Con el organismo que la emite y el enlace a su consulta pública. El sello verde sólo lo pone quien la cotejó.
Y con una línea que no se confunde: un gremio es una asociación privada, y una asociación privada no habilita a nadie.
Para bienes raíces: tus anuncios y el precio por metro de la zona, con su fecha de corte a la vista.
Teléfono, correo y WhatsApp. Quien te encuentra te escribe a ti, sin intermediario.
A tu sitio o al padrón de tu gremio, para que cualquiera compruebe de dónde sale esto.
SEO · GEO · nativo para IA
Una ficha no sirve de nada si el buscador no la ve y una inteligencia artificial no la puede leer. Esto es lo que lleva la tuya, y no hace falta creernos: se comprueba desde fuera.
transclusion.co/pro/tu-nombre, montada en el servidor y con su etiqueta canónica. Funciona con JavaScript apagado: lo que ve un rastreador es exactamente lo que ves tú.
Tu ficha y cada uno de tus anuncios entran en el sitemap. Y el mapa no anuncia direcciones muertas: la que no resuelve, no entra.
Cada ficha lleva su JSON-LD. El buscador no tiene que adivinar quién eres, qué oficio ejerces ni qué organismo lo regula: se lo decimos en su idioma.
La misma ficha escrita para una máquina, en su propia dirección: /pro/tu-nombre/llms.txt. El mismo contenido en otro formato — no un texto escondido para robots, que es lo que los buscadores penalizan y con razón.
Tres pasos, y dos son nuestros.
Con tu nombre, tu oficio y el número de idoneidad.
Contra el regulador que lo emite. Si cuadra, la ficha lleva sello; si no lo podemos cotejar, lo dice.
Tu ficha queda en su dirección y en el directorio, indexable desde el primer día.
No son maquetas. Son las fichas que hay hoy en el directorio: pulsa cualquiera y verás exactamente lo que verá quien te busque.
Sin escalones, sin porcentajes y sin letra pequeña: lo que cobres a tus clientes es tuyo, porque no pasa por nuestra caja.
$5.00 al mes, por ficha
preguntas frecuentes
$5.00 al mes por ficha. Uno solo: no hay escalones ni versión recortada, y lo que ves en la tabla de arriba es lo que lleva.
No, y no por generosidad: tus clientes no pasan por nuestra caja. No hay pasarela de pago en la plataforma, así que cobras tú, como cobres hoy.
Hoy no. La damos de alta nosotros, y por eso el primer paso es escribirnos. Es también lo que permite que el sello signifique algo: si cualquiera pudiera darse de alta y marcarse verificado, el sello valdría lo que valen los de media internet.
La ficha se publica igual, pero sin sello: la idoneidad sale como declarada. Preferimos una ficha que diga lo que no sabemos a una que aparente saberlo todo.
No, y está escrito así en el propio dato: cada ficha guarda de dónde viene y enlaza de vuelta. Somos complemento, no sustituto.
Escríbenos con tu oficio y tu número de idoneidad. Del resto nos ocupamos nosotros.